En los dominios celestiales, la expansión de la irreligiosidad entre los humanos alarma a los dioses y los empuja a tomar medidas. Mientrastanto, entre las tropas imperiales, cunde el optimismo y el sentimiento de que la victoria está cerca. Sin embargo, las bajas entre los soldados y los oficialesno cesan, y quienes tienen el privilegio de observar el conflicto en toda su dimensión saben que al mayor general De Lugo y al ejército de la República de François Libre no se les han terminado los recursos. No obstante, la mayor Degurechaff está dispuesta a todo para conseguir su codiciado puesto en la retaguardia.