Durante mucho tiempo, Joan había sepultado el recuerdo de Ismael, su mejor amigo de la universidad, quien, con apenas veinticuatro años, decidió renunciar a todo, superado por la vida que tenía por delante. Ahora, Joan decide enfrentarse a los recuerdos, la pena y, sobre todo, la culpa, hablando sobre su amigo, sobre los días que pasaron juntos y, también, sobre su suicidio. A partir de encuentros con su familia y amigos, así como de sus propios recuerdos, intenta asimilar lo que sucedió y completar el duelo que no pudo hacer en el pasado. Son cuatro días también se acerca a la realidad de otras personas que han pasado por la misma experiencia en un intento de comprender y descubrir cómo han podido asimilar la pérdida con el paso de los años. El cómic incluye un epílogo de Agustín Bonifacio, experto en salud mental infanto-juvenil que aporta claves para luchar como sociedad contra la desesperanza vital y el suicidio. En palabras de Bonifacio: “Hablar, escuchar… romper silencios y tabúes. Promover vínculos que amortigüen tempestades y cansancios. Ser refugio. Que estos cuatro días que estemos por aquí, sean compartidos”.
“Una historia que aborda, de forma tremendamente honesta, la vivencia y necesidades de quienes se quedan, pero también de quienes intentaron desaparecer. Hablar del suicidio es fundamental, por eso es tan valioso lo que han hecho Joan S. Luna y Jordi Pastor con esta novela gráfica”. Agustín Bonifacio, experto en salud mental infantojuvenil y autor del epílogo.