Después de atravesar uno de los capítulos más oscuros de toda su vida, parece que Lola Vendetta ha encontrado un delicioso, aunque breve, remanso de paz. Un lugar en el mundo donde curar sus heridas y disfrutar del día a día con tranquilidad, rodeada de gente noble y bonita. Después de la tormenta llega la calma. Suena bien, ¿verdad? Ya he dicho que era breve, y no hay Lola Vendetta sin un poco de jarana, ya me entiendes. Esta vez, quien llama a la puerta no es ni el estrés postraumático ni su exmaltratador, sino un mensaje anónimo de una mujer que dice ser víctima del mismo hombre. Bien sabemos que la curiosidad mató al gato, además, tampoco hay justicia para una si no la hay para todas. ¿Romperá Lola su tranquilidad para descubrir la historia de quien le escribe? “La cicatriz es para toda la vida, pero la vida es mía” Lola Vendetta